El poder no cambia a las personas. La revela
- Elizabeth Frias

- 5 ago
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El poder no cambia a las personas. Las revela.
Cada vez que una persona recibe poder, aparece una pregunta incómoda: ¿qué hará con él?
Muchas personas creen que el poder corrompe. Yo tengo una perspectiva diferente: el poder rara vez crea algo que no existía. Más bien, amplifica y revela el carácter de quien lo posee.
Por eso existen líderes que inspiran, desarrollan talento y crean organizaciones donde las personas desean permanecer. Pero también existen los llamados líderes de terror: personas que utilizan su posición para controlar, intimidar, manipular y humillar.
Durante mi trayectoria profesional conocí a uno de ellos.
Frente a los directivos era amable, respetuoso y hasta encantador. Sabía exactamente qué decir y cómo comportarse para proyectar una imagen impecable. Sin embargo, cuando las puertas se cerraban y solo estaban los colaboradores, aparecía otra persona: un líder déspota, arrogante y profundamente manipulador.
Su estrategia era simple. Ganarse la confianza de los empleados para obtener información personal y, cuando alguien dejaba de obedecer o cuestionaba una decisión, utilizar esa misma información para amenazarlo, exhibirlo o ridiculizarlo públicamente.
El miedo era su principal herramienta de liderazgo.
Años después sigo convencida de que aquella empresa enfrentaba una enorme rotación de personal por una sola razón: el estilo de liderazgo de quien estaba al frente. Muchos colaboradores desconocían sus derechos laborales; de haberlos conocido, probablemente la historia habría terminado en demandas por violencia psicológica y acoso laboral.
Este tipo de conductas no aparecen de un día para otro.
Cuando una persona emocionalmente desequilibrada recibe autoridad sobre otras personas, el riesgo aumenta. Lo mismo ocurre en una empresa, una familia, una organización, una comunidad o cualquier espacio donde alguien tenga capacidad de influir en la vida de los demás.
Por eso siempre recuerdo una frase que ha trascendido generaciones:
"Un gran poder conlleva una gran responsabilidad."
El liderazgo no consiste en controlar personas. Consiste en desarrollar personas.
Quien necesita humillar para sentirse fuerte demuestra exactamente lo contrario: una profunda debilidad interior.
El verdadero líder no utiliza el miedo para obtener resultados. Utiliza el ejemplo, la confianza y la congruencia.
El poder nunca será el problema.
El verdadero problema es quién lo posee y qué tan sano está emocionalmente para ejercerlo.
Este es precisamente uno de los temas que desarrollo en mis libros Empresas en Crisis y Empresas al Borde del Colapso, porque detrás de muchas organizaciones con bajo desempeño no hay un problema de estrategia, sino un problema de liderazgo.
Y cuando el liderazgo enferma, tarde o temprano toda la organización termina pagando las consecuencias.
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